Inmemorable, atractiva y gentil es el nacimiento de esta villa romana que recibe el nombre de Juncaira, significado correspondido con prado de juncos . Su nombre es debido a la abundancia de agua procedente de sus ricas tierras llenas de juncos y zonas de agua, ya que fue una de las primordiales razones que hicieron que los romanos se asentaran y construyeran casas de labor y rentas de descanso. Tras la visita de los árabes, decidieron asentarse en esta villa debido a su peculiar situación geográfica, sin olvidar la presencia de los romanos que habían quedado en esta zona. Dada estas circunstancias los árabes se vieron obligados a la edificación de una fortaleza, situada en la zona actual de la iglesia parroquial, pero los restos que actualmente conservamos respecto a esta etnia es la torre almenara conocida vulgarmente como la torre vigía , cuya misión era establecer comunicación visual con toda la zona. Además podemos encontrar la ermita mozárabe, rodeada de viñedos y situada en un cerro a medio kilómetro del pueblo, junto a la torre vigía y a la carretera que continua desde Yunquera hacia el Burgo. Además de los asentamientos que pudieron existir en las zonas de Río Grande y Porticate, se piensa que hubo una aldea llamada Toranjibal, situada junto al arroyo que pasó por la venta de Yunquera. Conquistada por los Reyes Católicos a mediados del siglo XVI, el 22 de Mayo de 1485 , 150 vecinos de la villa, formados por moriscos admitieron ser vasallos del rey, así este le respetaba su religión, hacienda, vida, usos y costumbres, pero a cambio de ello tenían que entregar la fortaleza a un alcaide cristiano que ellos designaran. Los Reyes asentados en Ronda tomaron la decisión de que la villa yunquera fuera regida por Diego de Barrasa. A raíz de todos estos hechos y con el transcurso de los años Yunquera se convertiría en un pueblo cristiano.
Prehistoria y Romanos Si nos introducimos en el túnel del tiempo nos encontraríamos con unos asentamientos anteriores al de los romanos, a deducir por los hallazgos prehistóricos del cercano Valle de Jorox, además de servir de paso más accesible hacia El Burgo y Ronda desde Tolox y Coín. Suponemos que había construcciones de los primeros pueblos peninsulares en la zona, principalmente de ganaderos sedentarios y trashumantes. Debido a la abundancia de agua procedente de sus sierras surgieron muchos juncos y otras plantas de pantanos y zonas de agua. No es extraño que cuando llegaron allí los romanos y edificaron algunas casas de labor y ventas de descanso, le pusiesen por nombre “Juncaira”, que significa “pantano o prado de juncos”. Aunque no existen datos fiables al respecto, lo cierto es que hubo algunos caseríos habitados por romanos y algunas construcciones de la época, tales como “La Puente”, o los dos puentes romanos que a ambos lados de la carretera de Alozaina a Yunquera quedan aún, restos de una vía o calzada romana secundaria, ya que la principal pasaba por El Burgo y Casarabonela, sin embargo ésta segunda uniría Tolox, cuyo origen parece ser tartesio, y el valle de Coín, Monda,... con esta vía hacia Ronda.
Visigodos y Árabes Previa a la conquista por los árabes, existían en la zona unos asentamientos cristianos, probablemente en Río Grande y en Porticate. Al llegar los árabes a Yunquera, “Juncaria”, buscaron un lugar defensivo y apto para comunicarse con los otros pueblos costeros, sin olvidarse de los reductos cristiano-visigodos que habían quedado en la zona. Así, edificaron una fortaleza, de la que quedan algunos trozos de sus lienzos, pasillos de guardia, etc., que estaría situada en la zona de la Iglesia Parroquial, cercana a los tajos, para aprovecharlos en la defensa de la villa, cuya entrada era el “Portón” de la cual solo queda el nombre y el lugar aproximado donde estaba. De igual modo construyeron en la parte más visible de la zona una atalaya o torre almenara para comunicarse con las cercanas de Ardite, de la Moneda, de Tolox, hacia El Burgo, Ronda, etc. Esta construcción fue restaurada en el S. XIX. Durante los Siglos IX-X hubo una revuelta cristiana en la zona acaudillada por Omar Ben Hafsun, nacido en la Torrichuela, en la Serranía de Ronda. Este mozárabe consiguió forzar un pequeño imperio del que formaron parte los pueblos de la Serranía de Ronda, entre ellos Yunquera, en los primeros años. No es de extrañar, en este sentido, que la zona de Porticate se forjara luego la ermita sobre restos mozárabes. Luego de que los árabes reconquistaron las villas de Omar en la Serranía, las más difíciles por su situación, y volvieron a mandar en esta villa como en otros muchos pueblos cercanos. Era a mediados del S. X. Restos de la época de dominación árabe son entre otras cosas la atalaya que citamos anteriormente, el antiguo castillo, la estructura del casco antiguo de la villa, el nombre de muchas fincas, muchas de las costumbres y usos hoy conservados, etc. La torre vigía o atalaya fue muy restaurada en 1.813 por las tropas españolas, tras el paso de las francesas por el pueblo y que tenían la costumbre de destruir y saquear todo lo posible que encontraban a su paso. Los restos mejor conservados de esta época son los que se hallan en la llamada “ermita mozárabe”, situada en un cerro a medio kilómetro del pueblo junto a la torre vigía que está al lado de la carretera que continúa hacia El Burgo. También se puede acceder por la calle castillo, al final de la cual y a escasos metros de las últimas casas está en el lateral izquierdo, antes de llegar a la torre vigía que está a la derecha de esta calle- carril. Además de los asentamientos que probablemente existieron en Río Grande y Porticate, se piensa que existió una aldea llamada “Toranjibal”, que estaría situada junto al arroyo que pasó por Venta Yunquera. Las dos primeras serían donde habitarían más gentes por la afabilidad el clima, lo productivo del terreno, la vegetación, etc. Se ha recogido por el viajero-historiador D. Juan de Temboury el hallazgo en esta zona de una moneda árabe de oro por parte de un pastor el 3 de Marzo de 1947. Poseía el pueblo una economía eminentemente agrícola fundamentada sobre todo en la vid y el aceite, aunque existían otros menos abundantes como la cría de gusanos de seda, morales, árboles frutales, legumbres, corcho, colmenas, etc. Otra fuente de riqueza era el comercio de la nieve de la sierra con el exterior, extraída de unos pozos que había en la sierra, y el vino, ya que ante la poca cantidad y calidad de terreno productivo, podían comerciar muy poco con los pueblos cercanos agrícolamente, dedicándose a trabajar en las tierras de Alozaina, Jorox, Tolox, etc. A pesar de la mala situación orográfica y productiva del terreno, los árabes consiguieron mejorarlas de sobremanera con la roturación de las tierras, acequias, diques, etc., que ampliaron el cultivo y el desarrollo económico y social. Tratando de arrancar a la tierra ingrata su pan de cada día las familias musulmanas que componían la aldea de Yunquera permanecieron ignoradas de todo el mundo, menos de los recaudadores del gravoso fisco de los emires del Reino de Granada de los que dependían .
Reconquista y SIGLO XVI Conquistada Ronda por los Reyes Católicos, el día 22 de Mayo de 1.485, los alcaides de las villas de la Serranía de Ronda, entre ellos Yunquera, solicitaron ser admitidos vasallos del Rey, sí este les respetaba su religión, hacienda, vida, usos y costumbres, ofreciéndole a cambio pagarle los mismos impuestos que pagaban a los reyes musulmanes. Los Reyes Católicos aceptaron a condición de que se entregase la fortaleza al alcaide cristiano que ellos designaran. Así, su villa y fortaleza pasó al mando del capitán Diego de Barrasa, al igual que el gobierno de los 150 vecinos de la villa, formados por moriscos al mando del alcaide Hacen Albite. La única familia cristiana que había era la del capitán Diego de Barrasa, aunque durante el S. XVI seguirían llegando muchas más. Además de ser el regidor de la villa, Diego de Barrasa consiguió grandes heredades y sumas de dinero (sólo en Alozaina recibió 350 fanegas de tierra, casas e incluso el dominio de una de las dos puertas del castillo de Alozaina), tanto que el poder “se les subió a la cabeza” motivo por el cual los abusos y descontentos sociales, políticos y económicos entre los dos grupos: cristianos y moriscos, abundaron durante los años siguientes. El alcaide de los moriscos, Hacen Albite, se le consignó una renta anual de 40 fanegas de trigo y 50 de cebada para el mantenimiento de su casa a cambio de colaborar e intermediar entre moriscos y cristianos. Entre las medidas que supusieron el descontento de los moriscos, unas fueron los nuevos impuestos que la corona castellana impuso a los yunqueranos, tales como los servicios extraordinarios de los años 1.495 a 1.499, que provocaron el deterioro de la situación económica, el empobrecimiento de la población en general y un estado de lógico resentimiento. Tal fue la presión recaudatoria que incluso se llegaron a vender como esclavos a los mudéjares que no pagaban los impuestos. En 1.498, los Reyes Católicos mandaron como medida previsora de revueltas, al alcaide Diego de Barrasa la destrucción del castillo de Yunquera, situado en el casco antiguo del pueblo al que habían estado abasteciendo con dinero, soldados y armas durante todo el periodo anterior. Tenía el Alcaide cuando se destruyó la fortaleza un sueldo de 30.000 maravedíes. Tan sólo quedó de las construcciones árabes la torre almenara que se conservaba en los arrabales del pueblo y que fue muy restaurada durante el S. XIX, llamada popularmente “el castillo”, por desconocerse el auténtico. La mezquita de Yunquera fue convertida en iglesia, aneja a la parroquia de Tolox, que era donde residía el beneficiado que las servía y que se desplazaba los domingos a Yunquera para decir misa y administrar los sacramentos a los musulmanes convertidos o moriscos. En 1.505 el Arzobispo de Sevilla Fray Diego de Deza, ordenó la estructuración de las parroquias en la diócesis de Málaga como símbolo preeminente del poder de la religión católica y de la Iglesia. Así, en la relación de la diócesis malacitana quedó la Parroquia de Yunquera como un anejo, dependiente de la Parroquia de Tolox. Esto será confirmado en una nueva relación realizada en 1.510. Durante el S. XVI y siguientes a la expulsión de los moriscos hubo muchos conflictos, lo cual hizo que se instalara, como en otros pueblos, el Tribunal de la Santa Inquisición cuya sede se sitúa popularmente en la “Casa Grande” del final de la Calle Agua. Cercano a esta casa existía otra conocida popularmente como “el purgatorio”, que no era sino la prisión de Yunquera. En este siglo y en este término de unas cuatro leguas en redondo, no vivían más de 50 familias. Por diversas razones, entre ellas la incomunicación y el que las tierras cultivadas no superaban ni la cuarta parte de todo el terreno, hacía que su situación económica no fuera muy desahogada. El factor más importante, a tener en cuenta, es que esta comunidad rural, estaba compuesta por dos grupos étnicos diferentes, no siempre bien avenidos: los moriscos –también llamados cristianos nuevos, descendientes de musulmanes convertidos en 1.501- y los cristianos viejos – descendientes de los castellanos y del resto de la península que vinieron a poblar las tierras malagueñas tras la conquista de los Reyes Católicos-. Aunque los cristianos viejos eran minoritarios, el hecho de pertenecer al grupo conquistador, le daba una prepotencia social, política, etc., sobre el otro grupo local y que tuvo repercusiones constantes en la vida local de Yunquera. La principal riqueza local era la elaboración de las pasas, utilizándose como principal procedimiento para su consecución la aplicación de la acción de la lejía cáustica sobre el racimo de uvas. La lejía se preparaba cociendo en una vasija de barro cenizas de lentisco o mejor de romero, con las que se obtenía un líquido fuerte y picante, que luego vertían en una caldera o “borma” por los moriscos. La caldera se empotraba en la tierra sobre un fogón, se calentaba hasta que la lejía llegaba a bullir y con un gran cazo agujereado en forma de espumadera se iba vertiendo el líquido sobre los racimos extendidos en el suelo. Una vez desecadas las pasas se envasaban en recipientes hechos de palma y así enseradas en seras moriscas de buena pleita se transportaban hasta los almacenes el día de San Miguel de cada año. Gran parte de las pasas se exportaban, venían los mercaderes cada año a cargar sus navíos y las llevaban a Inglaterra y a Flandes, de donde partían de nuevo hacia Alemania y Noruega. Las pasas se vendían por cargas a razón de siete arrobas castellanas.
SIGLO XVII Se inicia el siglo XVII y nos encontramos en 1.600 con una villa situada en fuerte sitio de castillo y muros y con una población de unos 150 vecinos. El 28 de octubre de 1.601, se dieron en notaría pública en la ciudad de Málaga las condiciones en que debía hacerse el enmaderamiento de la iglesia parroquial existente en esta época y distinta a la actual, tomándolo a su cargo Juan Espinosa el mozo, maestro de carpintero, vecino de la ciudad de Málaga. El tipo de madera de que está hecho la techumbre no lo sabemos, tal vez sea de madera de pinsapo, muy abundante en la sierra cercana, y sobre todo a tenor de las noticias que tenemos que afirman que: “ En diciembre de 1.501, los (vecinos) de Málaga afirman que no tienen pastos de verano, ni madera salvo en la Sierra de Tolox, “ de donde antiguamente se proveían de madera para las fortalezas, templos y otros edificios nobles de dicha ciudad y su tierra ”. Entre 1.603 y 1.615 se realizaron grandes obras de reforma por parte del maestro de la Catedral de Málaga, Díaz de Palacios, al igual que en otros pueblos de la vicaría de Coin, a la que pertenecía Yunquera, y que duraron varios años. Tras el mandato de expulsión de los moriscos por Felipe III en 1.616, muchos de los moriscos yunqueranos, amantes de la tierra, se quedaron en el pueblo junto a su hacienda cuidada desde hacía más de ocho siglos, muchos de ellos fueron conducidos tierra adentro para evitar el peligro de que apoyasen una nueva revuelta ayudada por mar por sus correligionarios del norte de África, fundando la villa de Yunquera de Henares. Los pobladores perdidos fueron repuestos por familias cristianas enviadas por el Marqués de Estepa. En 1.688, ya estaba construido el Hospital de Yunquera, ideado principalmente para atender las necesidades de Yunquera y Tolox. Además, cuando las rentas e ingresos lo permitían se otorgaban algunas de las dotes de las doncellas pobres de la localidad. Una ocasión en la que esto ocurrió y que ha quedado documentada fue en 1.721 En 1.694, el regidor o alcaide de la villa o lugar de Yunquera, D. Francisco de Bique, hizo entrega del impuesto de la moneda forera del “setenio” (del periodo de siete años) a Agustín de Obregón Arce y Castañeda, Juez particular del derecho de la moneda forera.
SIGLO XVIII El escritor e historiado d. José Mª Gómez Teruel, reflejó la vida y economía yunqueranas en el siglo XVIII a partir del catastro de Ensenada (mediados de siglo) de forma brillante y recogida en la revista Jábega nº 25, correspondiente al primer trimestre de 1.979 que reproducimos con su consentimiento al final de esta breve historia. Quiero a esta información añadir algunos datos encontrados sobre Yunquera: Muchas han sido las donaciones que la fe y devoción a Ntra. Sra. de Porticate han producido, muestra de ello son, por ejemplo, la media luna de plata con el nombre de “ Ntra. Sra. de Portecate ” inserto en un motivo central de la misma, probablemente del s. XVII y la lámpara de plata que alumbra actualmente al Santísimo Sacramento en el Altar Mayor y que data del año 1.700 según señala la inscripción que tiene en su borde: “ Lorenzo de Molina dio esta lámpara por su devoción a la Ermita de Nuestra Señora del Carmen de Porticate. Año 1.700”. El 28 de julio de 1.721 el Hospital de Yunquera, pudo dar dotes a doncellas pobres del pueblo gracias al sobrante de sus rentas e ingresos. El 15 de Enero de 1.722, el párroco local D. Leonardo García de Hoyos, dio al vecino Juan M. Ruiz, la Cueva del Tajo (Cueva de las vacas o del Cura), para que viviera en ella de ermitaño, viviendo de la limosna popular. Era ésta una de las ermitas o eremitorios de la localidad. En el mes de Julio de 1.722, aparece en los documentos catedralicios, la ermita que bajo la advocación de Jesús Nazareno, “Capilla Nueva”, siendo párroco D. Leonardo García de Hoyos, que estaba situada en el Calvario y que permanecía en pie en 1.850. ( ¿Será la que hay junto a la torre de la carretera de El Burgo o la que llamamos del Calvario?). Lo cierto es que muchas personas mayores dicen haber visto en el frontal de la citada ermita unas pinturas que reflejaban un calvario, sobre el que un crucifijo y algunas figuras de bulto completaban la escena. En 1.726, D. Juan C. Benítez era el administrador del impuesto de Millones y Quinto de la Nieve de la villa de Yunquera y de las rentas de naipes de Vélez y su partido. En este siglo se acaba de construir la Iglesia Parroquial actual de Ntra. Sra. De la Encarnación, cuyo nombre probablemente sea el mismo que el de la primitiva iglesia fundada por los Reyes Católicos, como era su costumbre, y por ello no coincida con ninguno del nombre de los patronos: San Sebastián y la Virgen del Rosario. Esta Iglesia fue probablemente patrocinada por el Marqués de Estepa. Todo ello es una muestra del gran desarrollo socioeconómico de la villa, incluso de la Fábrica de Paños tanto que se la tiene en cuenta en las declaraciones catastróficas que de la provincia de Málaga hace el Excmo. Ayuntamiento en 1.776. En esta época se construye, según unos, o se reforma, según otros (entre ellos estamos nosotros y podemos señalar, entre otros datos la lámpara de la que hemos hablado anteriormente en este mismo texto), la ermita de Nuestra Señora del Carmen de Porticate, perteneciente a la comunidad contemplativa instalada en estas tierras de la Iglesia. Tenía esta ermita en 1.799 unas rentas de unos 399 mrs. Fue reformada en el año 1.929, e incluso no hace muchos años, perdiéndose gran parte de las pinturas y detalles de la ermita.
SIGLO XIX En 1.837 el Ayuntamiento Constitucional de la villa de Yunquera estaba constituido por el alcalde: D. José Macías del Río; secretario interino: D. Antonio de Vergara; regidores: D. Miguel Jiménez García Álvarez, D. Francisco Gómez, D. Antonio Garcés Camacho, D. Bartolomé Rivas García, D. Pedro Asencio Gallardo y D. Pedro de la Vega Camacho y el procurador del común ayuntamiento D. Marcos Tappi Mérida. En un documento sobre el listado de quintos que iban a prestar el servicio militar y “tallarse” en Ronda, está impreso en su portada el sello del Escudo del Ayuntamiento de Yunquera, que dejó de usurase hacia mediados del siglo, sustituyéndose por el constitucional. Este sello traía un castillo en su parte central sobre un pequeño montículo. Dentro del montecillo aparecen unas líneas más o menos verticales que salen de dos líneas onduladas a modo de agua y juncos, relativos al nombre de Junquera y a su etimología. En 1.840, se constituye la Compañía entre Juan Moreno, Andrés Ruiz y otros, para la explotación de las Nieves de la sierra, propiedad del Ayuntamiento de Yunquera, el cual las tenía arrendadas. Hacia 1.845 / 50 se publica el Diccionario Enciclopédico- Geográfico de España, de Pascual Madoz, aunque sus datos hagan referencia a la situación de Yunquera en el primer tercio del s. XIX. En él se nos describe el pueblo de la siguiente forma: “Es un núcleo de 600 casas antiguas y poco cómodas, casa consistorial y cárcel, trece calles, una plaza, una escuela de primeras letras con cincuenta alumnos y dos escuelas de niñas a las que van sesenta niñas. Tiene dos cementerio, uno al este y otro al oeste, tres nacimientos de agua de naturaleza caliza. Está rodeada la población por malos caminos. La producción local era de uva, higos, aceite y maíz, cuidando sus vecinos ganado lanar, cabrío y vacuno. Tiene fábricas de paños ordinarios, trece alambiques, siete molinos harineros y tres de aceite. Su población hacia 1.850 era de 4.057 habitantes. Hay que señalar como fecha importante la del día 12 de junio de 1.865 en que nació en Yunquera D. José Mª. Jiménez Camacho que sería Canónigo Lectoral de la Santa Iglesia Catedral de Málaga. Este señor daba misa no sólo en la parroquial o en las ermitas del pueblo, sino también en las capillas de la casa de los Abela y en la del cortijo de El Chorrito. Parece ser que dicho señor pudo haber sido obispo de la diócesis de Málaga, a lo que no accedió por no querer abandonar su Yunquera natal y estar muy bien aquí, entre sus paisanos. En 1.870 la villa había crecido y las calles que constituían el casco urbano del pueblo de Yunquera y que se reflejan en el Censo electoral de ese año son las siguientes: Calle Nº. de votantes .
De esta relación daba constancia el secretario del Ayuntamiento D. Francisco Javier Camacho y rubricaba el alcalde D. Antonio Sánchez en el certificado correspondiente fechado el 27 de diciembre de 1.870. De las calles anteriores, cabe señalar que corresponde con las actuales:
En 1.884, Rivera Valentín hizo un presupuesto de 24.000 ptas., para terminar la iglesia, pues estaban por guarnecer sus muros y sin cubrir las bóvedas de las naves laterales.
SIGLO XX En 1.910 la población ascendía a 4.037 habitantes y en 1.920 era de 3.946, estas cifras incluyen tanto los vecinos de la villa de Yunquera como los de las casas de labor de Jorol y de otros caseríos diseminados por los distintos partidos yunqueranos. Esta población sufrirá oscilaciones, sobre todo por las emigraciones hacia América durante finales del s. XIX y el primer tercio del XX. A modo de ejemplo traemos una tabla publicada en la revista Jábega: Evolución de la población de Yunquera
En 1.930 como consecuencia de un desprendimiento de tierras por las obras de un canal de riego murieron sepultados dos obreros, rescatándose con vida dos. También durante la República española, en 1.932, se solucionó el conflicto planteado por los obreros que trabajaban en la carretera de El Burgo a Yunquera, que se declararon en paro porque no se les habían pagado los salarios. En los alzamientos del año 36, aunque hubo hombres y mujeres republicanos yunqueranos exaltados, vinieron algunas mujeres de Alozaina. Curiosamente las encabezaba una mujer (que ellos pensaban era de Alozaina) llamada Victoria Kent. En 1.936, se inició la Guerra Civil española. El 29 de Junio de dicho año, fueron quemadas y arrastradas por las calles del pueblo las imágenes de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Ntra. Sra. de los Dolores, Ntra. Señora del Rosario, del Carmen, y demás imágenes existentes en el Templo Parroquial, acabando todas ellas en el lugar denominado la Chorrera.. El 9 de Febrero de 1.937 cayó Yunquera tras el frente creado entre Ronda y el Puerto del Viento. Tras la Guerra Civil, los nacionales sacaron a algunas mujeres “rojas” por las calles del pueblo, tras pelarlas, como se hizo en Alozaina, aunque no con tanto ensañamiento. En 1.940, durante el Quinario a Ntro. Padre Jesús Nazareno y el Septenario de la Virgen de los Dolores tuvieron que abrirse las puertas del templo de par en par, para que cupieran en el interior del templo todas las personas que se congregaban para los cultos de cuaresma. En 1.948, durante la visita del Obispo a la diócesis de Málaga, fue recibido calurosamente por el pueblo de Yunquera a pesar de la gran cantidad de lluvia que caía en esos momentos. El 10 de Marzo de 1.965 fue nombrado Jefe Local del Movimiento y Alcalde de Yunquera D. Modesto Sánchez Jurado, durante cuyo mandato tantas obras se han realizado en Yunquera hasta la finalización de su mandato. Cesó en el cargo su predecesor D. Fernando García- Herrera y García de la Reguera.
|
![]() |